jueves, 9 de marzo de 2017

Diáspora



Sera que a estos malditos separatistas, les parecía muy divertido torturar hasta la muerte, al padre de una pequeña niña que ahora tenía en sus brazos el cuerpo casi muerto de su madre. Solo por no estar de acuerdo con sus ideales. ¿Ideales? les pareció muy pertinente, cosechar miedo y dar muerte a todo el que estuviera en contra de ellos, así fuera de su propio pueblo.

Ahora, lo único que me queda es guiar a mis hermanos, cruzando senderos de la muerte en búsqueda de la libertad. Porque al no tener nada más que perder, podríamos vagar décadas enteras en el desierto, buscando la tierra prometida. Buscando esa paz y esa libertad tan anhelada que nunca nos supieron dar nuestro hermanos de la margen derecha y muchos menos nuestros padres, cuando tuvieron la oportunidad de cambiar por fin sus destinos. ¿O será que el fin último de la vida, esa paz que tanto anhelamos mis hermanos y yo, solo la encontraremos en la muerte? No lo sé.

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