jueves, 9 de marzo de 2017

Generacion Perdida



Nací, crecí y viví en la margen izquierda del rio Nervión. Y como todos los que allí nacimos, solo pesares y desdichas rodearon nuestras vidas. Nos enseñaron a soportar y a tener miedo a la ley. Desamparados, desde muy pequeños, las únicas muestras de amor que recibimos por parte de la ley, fueron golpes y más golpes. Mi pueblo a diferencia de nuestros hermanos que nacieron en la margen derecha, que lo tuvieron todo; crecimos entre dificultades, pobreza y opresión.

Desde que nacimos, a los jóvenes de la margen izquierda se nos enseñó que debíamos resistir, si a resistir. Encerrados en el olvido vivieron nuestros padres, soportando la opresión de los dueños de las fábricas, las cuales abarcaban el 80% de nuestro territorio. El Nervión es una nación dividida por un rio. Pero este gran rio, no solo la divide en dos, sino que reparte la pobreza en un lado y la riqueza en el otro. 

Del lado izquierdo del rio solo vivíamos los desheredados. Un reflejo muy distinto se veía al otro lado. Allí, convivía la clase alta, el pueblo elegido por Dios. Nuestros padres y nuestros abuelos, fueron brutalmente explotados por medio de un trabajo forzoso a cambio de nada. Esta vil explotación fue creando poco a poco, un espíritu de rebelión que buscaba, algún día, romper las cadenas con las que nació nuestro pueblo.

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